Maratones de verano y otro adiós a James Gandolfini

El verano llegó con la triste noticia de la muerte de James Gandolfini. Pero podemos rendirle un homenaje aprovechando, precisamente, que estamos en verano. Para muchos las vacaciones estivales significan el tiempo dorado para realizar todo tipo de actividades extenuantes (senderismo, piragüismo, bicicleta…) o para hacer justo lo contrario: absolutamente nada. Como buen amante del cine y las series, os aconsejaría a los partidarios de la segunda opción, aficionados a las hamacas y los sofás, la sana tradición seriéfila de los maratones de verano. Seguramente tendréis más de una, más de dos y más de veintiséis series aparcadas en la mente (o en el disco duro, o en DVDs…), pero aquí os voy a sugerir una colección de series que deberíais aprovechar para ver este verano.

Por eso, como tributo a la inesperada y triste noticia de la muerte el pasado junio en Roma de nuestro amado James Gandolfini, recomiendo enardecidamente un maratón veraniego que incluya la espléndida, compleja y mítica serie titulada Los Soprano.

James Gandolfini en su inmortal papel como Tony Soprano

James Gandolfini en su inmortal papel como Tony Soprano

La HBO se ha quedado también huérfana con la muerte del actor, pues iba a protagonizar la serie Criminal Justice.

También quiero disculparme por lo parado que he tenido el blog en las últimas tres semanas. Me ha tenido muy ocupado, por un lado, el trabajo en el nuevo portal caraballo.es, donde tengo integrado todo: el Blog Seriously, la Agenda de Series y las redes sociales que utilizo: Twitter (la que más uso), Google+ y Facebook (la que uso simplemente como reflejo de Twitter). Y por otro lado, me caso el 13 de julio… :-)

Nos dejó James Gandolfini…

Desde la HBO hasta las redes sociales, la televisión y los telediarios, pasando por blogs como el mío, hemos llorado la pérdida de un grandísimo actor que bordó en el cine personajes secundarios antológicos, pero que pasará a la historia de la cultura cinematográfica (sí, dije cinematográfica) por encarnar a ese icono de las pequeñas y grandes pantallas llamado Tony Soprano. La serie de la HBO fue elegida por la  WGA (el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos) como mejor serie escrita de la historia de la televisión, narración que abofetea a las series procedimentales para crear el primer largometraje dosificado en 86 episodios, debido al hastío de su creador, David Chase:

“I was so tired of episodic television. Did I want to make a grand statement? No. But I did want to make films in which the audience had to pay attention.”

(Estaba tan cansado de la televisión procedimental. ¿Quise hacer una gran alegato? No. Pero quise hacer películas en las que la audiencia tuviera que prestar atención.)

Los Soprano es mucho más que una serie sobre un mafioso putero, secretamente en terapia, que intenta compaginar los negocios con su vida en familia; Los Soprano es la producción a la que debemos el renacimiento de la creación en la televisión, una serie de culto,que es una iconografía de la cultura estadounidense por su retrato de la familia, la sociedad y la cultura de EE. UU.

Un fotograma para el recuerdo de Tony Soprano

Un fotograma para el recuerdo de Tony Soprano

Pero estamos hablando de Gandolfini. Estará para siempre ligado a ese gordo personaje de New Jersey, llamado Tony, al que interpretó durante seis temporadas y que tan diferente era de él mismo: Gandolfini fue una persona culta, entrañable y un reconocido pacifista, justo todo lo contrario al capo Soprano. James quiso siempre desligarse de la alineación de su porte al mafioso Soprano, pero no tuvo tiempo de culminarlo. Recientemente le hemos visto en papeles muy diferentes a Tony en películas como La Noche Más Oscura (Zero Dark Thirty – 2012) y en otras en las que los tiros están en el aire, como The Mexican (2001)Mátalos suavemente (Killing Them Softly – 2012)

 

James Gandolfini ayudó a hacer creíble a Tony Soprano, todo un personaje, tan lleno de matices, de complejidades y de giros, un psicópata que no pestañeaba al sacudir, apalear o asesinar a cualquiera que le sacara de quicio. Un actor capaz de hacernos sentir lástima por un psicópata como Tony Soprano en momentos como aquel cuando se derrumba tras ver marcharse volando a los patos que anidaban junto a su piscina. James Gandolfini inmortalizó a un canalla haciéndolo entrañable con una sonrisa de bobalicón en ese imponente cuerpo que finalmente le llevaría a la tumba.

Dejas un hueco inmenso en las pantallas, James Gandolfini. Siempre te recordaremos.

¿Qué atracón nos daremos este verano?

La respuesta dependerá, obviamente, no solamente del tipo de perfil seriéfilo en el que os amoldéis, sino también del estado de ánimo y de energía por el que estéis pasando. Y, por supuesto, los consejos sobre las series que os voy a dar están estipulados bajo mi modesto punto de vista, el cual sois muy libres de ignorar. Si no, ¿por qué estáis leyendo mi blog? :-D Para empezar, seré claro en algunas cosas: si os gustan las series del horrendo canal The CW, ya podéis dejar de leer lo que sigue…

Mis sugerencias las describiré como si fuera un maître que desglosa las opciones gastronómicas de un menú con tres platos y postre. Los vinos, la cerveza o el agua mineral con gas vienen aparte.

L’Apéritif

Antes de zambullirnos en los platos principales nada mejor que unos buenos entrantes, con miniseries que se pueden ver en un fin de semana largo o en un día de enclaustramiento de sofá. Las deliciosas series británicas de la BBC o Channel 4 son un ejemplo:

  • La miniserie de siete episodios The Shadow Line y su soberbia trama de cine negro, donde un crimen es investigado desde ambos lados de la ley. Policía y mafia indagan el asesinato de un jefe del hampa que sale de la cárcel. Los británicos nos tienen muy mal acostumbrados con sus series breves pero soberbias, igual que hacen los canales de televisión de España :-D
  • The Fall (cinco episodios), donde tenemos el regreso de la carente de expresividad Gillian Anderson a la caza de un estrangulador por las callejuelas del conflictivo Belfast. La serie es muy recomendable… a pesar de la Anderson.

L’Entrée

Para poder digerir los dramas de muchas temporadas nada como unos ligeros entrantes en forma de comedia.

  • Hay series incombustibles que pueden disfrutarse en cualquier temporada como The Big Bang Theory, donde reiremos a carcajadas con los tres físicos (y su amigo ingeniero), tan frikis y peculiares todos ellos,  en unos ligeros episodios de sólo treinta minutos.

  • The IT Crowd (Los Informáticos) es una excelente serie británica donde los dos encargados de la red y la informática de un edificio corporativo serán dirigidos por una jefa totalmente ineficaz en lo que a tecnologías de la información se refiere. The IT Crowd tiene algunos de los episodios mas desternillantes de la televisión, como el mítico The Work Outing.

  • Otra comedia británica que abarca el tema del sexo y las relaciones entre hombres y mujeres es Coupling. La de cosas que son capaces de decir algunos con tal de irse a la cama en buena compañía :-D

Le Plat Principal

Aquí tenemos lo que será el plato fuerte: series que uno no debería perderse y que ahora tiene la opirtunidad de devorar de un tirón.

  • Breaking Bad lleva maravillándonos 54 episodios. Y todavía tenéis tiempo de daros un auténtico maraton antes del 11 de agosto, fecha en la que comienzan los ocho episodios que restan para cerrar una de las mejores series (por no decir la mejor…) de la televisión a día de hoy. Una serie en la que no hay episodios de relleno, en la que no hay secundarios de sobra, en la que el arco narrativo está fantásticamente hilvanado con una trama que no decae, sino todo lo contrario. Con episodios muy duros (y creíbles) nos muestra lo mejor y lo peor de la esencia humana: ambición, egoísmo, venganza, superación, amor y redención. Walter White y el Señor Heisenberg: dos hombres y un destino.
  • The Wire (60 episodios). Duro y realista reflejo de la sociedad estadounidense visto desde todos los estratos. Este formidable retrato nos muestra cómo todo está relacionado, desde los barriobajeros traficantes, consumidores y prostitutas de Baltimore, pasando por los sindicalistas de los puertos, los profesores y alumnos del sistema educativo público, continuando con los policías, detectives y brigadas anti-vicio, para llegar a los abogados de cuello blanco, directivos, políticos y jueces. Esta serie fomentó la imaginería de otros dos iconos de la televisión: el detective Jimmy McNulty y el delincuente Omar Little.
  • Los Soprano (86 episodios). Todo lo que se haya dicho sobre la familia italo-americana de New Jersey y de su jefe es poco. Todo seriéfilo que se precie no debería pasar sin verla, o intentarlo al menos. Los DVDs de Los Sopranos se encuentran fácilmente. Pero los patos de Tony se fueron volando…

  • Mad Men (78 episodios). New York City, años sesenta. Alcohol, tabaco, hombres de negro y mujeres abriendo el camino a las libertades de las que gozan las trabajadoras de hoy en día. Aderezado todo sobre la empresa publicitaria Sterling & Cooper. Otra producción de la cadena AMC. Con una cuidadísima ambientación y puesta en escena, nos sumerge en la época de la guerra fría, el suicidio de Marilyn Monroe, el asesinato de Kennedy y en una  etapa llena de silenciosas revoluciones en la cultura y la sociedad estadounidenses. Y ha creado otro icono de la televisión: el protagonista Donald Draper.

Le Dessert

Y como postre, esas rarezas en forma de series breves y/o canceladas que nadie debería perderse.

  • Rubicon fue una maravilla de trece episodios cancelada por la AMC al finalizar la primera temporada. Otra desmitificación del mundo de los espías visto desde el punto de vista de los analistas de datos de una agencia «menor» que trabaja para la inteligencia de EE. UU. Espías sin glamour, con apariencia de aburridos funcionarios de oficinas cerradas al público, pero que utilizan su inteligencia en la mayor base de datos del mundo para dar caza a los «enemigos del Estado». Pero uno de ellos, el que es siempre puntual, cruza el Rubicón…
  • Carnivàle duró sólo dos temporadas. En los 24 episodios de vida de la costosa y oscura producción de la HBO nos sumergimos en los EE. UU. de la depresión de 1929, siguiendo la ruta de un circo ambulante regentado por un misterioso «administrador» que sólo se comunica con el exterior mediante Samson, un inteligente enano. La HBO permitió a los productores que pudieran darle un «cierre», que los guionistas aprovecharon para introducir un cliffhanger y dejarlo suficientemente abierto para permitir una tercera temporada, que nunca llegó. Los gritos de indignación de los numerosos fans de la serie inundaron las redes sociales.
  • Black MirrorBlack  Mirror 2. Tres episodios por temporada, totalmente independientes, donde nos muestran un oscuro reflejo de nuestra sociedad sobre el lado de las tecnologías de la información. Una sociedad enferma se pudre con el mal uso de Internet, las redes sociales, las tecnologías 2.0 y lo que venga detrás. Cada capítulo de Black Mirror nos deja mal cuerpo, pero nadie puede escapar a la reflexión de lo visto.

 Me quedan muchas cosas por contar…

Como las conclusiones de la tercera temporada de Juego de Tronos, de la primera de Hannibal, y del regreso de la temporada definitiva de Dexter. Porque en el verano esperamos, además del final de Breaking Bad, el estreno por parte de la AMC de la serie Low Winter Sun. Pero eso llegará durante mi luna de miel por Escocia… o quizás después.

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