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Abr 24 2015

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Bloodline. Buena familia, mala sangre

Reseña de la primera temporada de la serie Bloodline

Glenn Kessler, Todd A. Kessler y Daniel Zelman (creadores de Damages) nos traen Bloodline, una serie producida por Netflix. En clave de cine negro y dosificada en trece episodios, nos trasladan a los tórridos cayos de Florida donde una familia debe enfrentarse a sus propios fantasmas. La serie cuenta con Kyle ChandlerBen MendelsohnSissy SpacekChloë Sevigny y Sam Shepard.

Bloodline - Una buena familia que hizo algo malo

Bloodline – Una buena familia que hizo algo malo.

Ninguna cadena española ha anunciado todavía la emisión de Bloodline. Y apuesto a que ninguna lo hará: Netflix llega a España (¡aleluya!) en septiembre de este año, por lo que es de imaginar que la cadena de streaming se reservará sus más recientes producciones. Así que os tocará esperar un poco para verla en España… sin utilizar proxies.

Les presento a los Rayburn, una familia acomodada. En mentiras

Empezaré por reseñar sin espóilers. Al final, haré una crítica pensando en los que habéis visto la serie.

Bloodline navega alrededor de los Rayburn, un conocida familia bien que ostenta un hotel en una pequeña población de Florida. Robert (Sam Shepard) es el taciturno patriarca de la familia. Su apacible y simpática mujer es Sally (Sissy Spacek). John (Kyle Chandler), el segundo de sus hijos y protagonista de la serie, trabaja para el sheriff del condado donde viven los Rayburn. Kevin (Norbert Leo But) es el iracundo, desaliñado y sucio de la familia. La más joven es Meg (Linda Cardellin), abogada con cara de no haber roto un plato en su vida, pero que desde la primera escena ya sabemos de qué pie cojea.

Pero falta el hermano mayor, Danny (Ben Mendelsohn). El primogénito es la oveja negra de la familia, que regresa al seno del clan familiar para asistir la fiesta de celebración del 40 aniversario del hotel de los Rayburn. La interpretación de Mendelsonh ya nos desvela que algo no anda bien con Danny. Un detalle: Mendelsonh es, en la vida real, el más joven de todos los actores que interpretan a los hermanos.

Bloodline es una de esas series donde es difícil que alguien te caiga bien. Casi todos los personajes de la serie tienen profundas lagunas mentales, ya antes de hurgar en lo moral. Tenemos personajes mezquinos, tenemos personajes lerdos, tenemos personajes hipócritas, tenemos a personajes cochinos (en lo físico). Hasta tenemos algún personaje con todo lo anterior. Y todos los personajes del clan Rayburn guardan dos rasgos en común: la mentira y la falta de comunicación.

La historia está narrada en paralelo con unos flashforwards y flashbacks que nos van dosificando la madeja de mentiras de los Rayburn. Mentiras que se empiezan a destapar con el regreso del exiliado Danny al hotel de la familia, en Florida. Y mira que me gusta poco Florida…

Bloodline es una de esas series donde es difícil que alguien te caiga bien

Se ha criticado mucho que se nos desvele, desde el primer episodio, el meollo de la historia. Yo no lo veo así, siempre que se pueda desgranar la narración con soltura. Recordemos a Gabriel García Márquez y Crónica de una muerte anunciada (ya sé que no es lo mismo). En Bloodline consiguen engancharte, a pesar de cometer algunos errores de guión que saltan a la vista.

Los intérpretes muestran oficio, sobre todo Ben Mendelsonh que interpreta a Danny, el repudiado hermano mayor de la familia.  El actor australiano consigue caer mal a pesar de que, en cierto modo, podamos sentir pena. Sissy Spacek y Sam Shepard están, como siempre, convincentes. Me ha gustado mucho el trabajo de Chloë Sevigny y no tanto del protagonista Kyle Chandler, que pasa sin pena ni gloria.

Bloodline - Los Rayburn

Bloodline – Los Rayburn.

Bloodline es otra serie donde los protagonistas son criminales que comparten con el espectador su oscura perspectiva (léase: Dexter). Un club donde todos los Rayburn están metidos, incluida la aparentemente cándida matriarca Sally. Y nos dosifican la implicación criminal de la familia poco a poco, episodio a episodio.

Me ha gustado mucho la ironía de la voz en off de John, palabras que durante doce episodios nos hacen creer en la bondad y el arrepentimiento del personaje que interpreta Kyle Chandler… hasta que en el último episodio descubres que todo lo que está diciendo John en los flashforward es su falso, hipócrita y teatral testimonio ante el panel de influyentes personajes dispuestos a apoyar su candidatura a sheriff del condado de Monroe.

La serie tiene, como ya he comentado, algunos peros.  Errores de guion, como la escena del encuentro del policía que detiene el coche que conduce Meg, que es totalmente inverosímil, o la conversación de Kevin con su mujer Belle cuando le anuncia su embarazo: “Ahora no puedo hablar de esto” :roll: También pienso que algunos flashforward son redundantes. Y, quizás, podrían haber liquidado Bloodline en menos episodios.

Hay una teoría interesante sobre Jane, la hija de John, que apunta a que Danny es, en realidad, su padre ¿Un idilio con Diana? (“Hubo una cosa… entre ella y yo… un momento“) ¿o una violación? Esto explicaría el interés del primogénito en la chiquilla, el regalo del colgante y también el asco (y miedo) que Diana siente ante el hermano mayor de su marido. Recordemos que en Bloodline todos los miembros del clan familiar guardan secretos…

Me hubiera gustado que la serie se cerrara en una única temporada. Está claro que en el último episodio han dado pista libre para la continuación con la aparición del hijo de Danny, que es testigo silencioso de la incursión de John y Kevin en el apartamento de su padre. Si es que es, en realidad, su padre. Y tenemos también a Wayne Lowry, el traficante de drogas, que podría aún salir airoso de la justicia y buscar venganza contra los Rayburn.

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